El Marino Port: Un equipo en marcha

Ya estamos de regreso. Después del patón otoñal El Marino Port vuelve a ser la referencia culinaria para estos días de diciembre en Dénia. Jornadas de comidas de empresa que son la gran antesala de las fiestas que se avecinan. Para el equipo del Marino Port es una suerte que depositéis en nosotros vuestra confianza. Gracias por elegirnos y si todavía no habéis cerrado vuestras cenas o comidas no dudéis en reservar... antes de que sea demasiado tarde. Llamad sin compromiso y os confeccionamos el menú.

 

¡Felices fiestas!

 

El Equipo del Marino

Dénia vive una nueva temporada del Marino Port

Vitolina de cigalas de Dénia. Uno de los platos con mayor demanda en El Marino Port
Vitolina de cigalas de Dénia. Uno de los platos con mayor demanda en El Marino Port

Pasaron los días de descanso y en El Marino Port volvemos a estar a pleno rendimiento. Tras las vacaciones hemos recargado las pilas con el propósito de ofrecer lo mejor de la cocina de Dénia: las mejores tapas, el mejor producto y la mejor atención para con nuestros clientes. Metidos de lleno en el mes de diciembre, ya podéis reservar vuestras comidas y cenas de empresa... ¡y los jueves puchero!

Os esperamos.

El Equipo del Marino Dénia

Atent@s, estamos de vacaciones

El Marino Port ha cerrado sus puertas para descansar y ya tenemos fecha para su reapertura: será el próximo 3 de diciembre. De esta manera se une en las vacaciones al Marino Rotes, restaurante que volverá a estar en funcionamiento en invierno. Así que, queridos amigos, manteneos atentos a nuestras redes sociales y web para el regreso. Seguro que será sonado. Dénia es gastronomía.

 

El Equipo del Marino

Aventuras bajo la luna de Dénia

La luna nos seguía en cada paso entre el mar de Dénia y el paseo marítimo. Al acabar la noche nos esperaba El Marino
La luna nos seguía en cada paso entre el mar de Dénia y el paseo marítimo. Al acabar la noche nos esperaba El Marino

Solíamos realizar las excursiones nocturnas en noviembre, antes de la llegada del frío invierno. Las luces de las casas más cercana a la playa de la Marineta Cassiana nos indicaban el camino y una enorme luna nos guiaba. El más avispado traía un radiocasete, con aquellas cintas de rock de los ochenta que habíamos heredado de los hermanos mayores. Unos soportes auditivos que ahora parecerán prehistóricos para los jóvenes, acostumbrados a llevar la música en los teléfonos móviles.

 

Nos parábamos delante de las casas señoriales del Cementerio de los Ingleses e imaginábamos historias de terror. Un perro ladraba y la adrenalina y el nerviosismo se acrecentaban. Después eran las olas las que sonaban en nuestras cabezas y el miedo parecía surgir del mar, entre las rocas, en la orilla...

 

Una noche nos adentramos en un refugio de la guerra y permanecimos inmóviles en su interior con la intención de escuchar voces del más allá. Metidos en gabardinas y abrigos regresábamos a Dénia tras el largo paseo. Algunos hacíamos la parada en el Marino Port y allí, en la ventana del bar, comentábamos la aventura.

 

Parece que fue ayer. Después llegaron, las motos, los coches, las parejas y los compromisos... El Marino sigue en su sitio (renovado) y un nuevo Marino se ha consolidado en los últimos años en el inicio del paseo de la Marineta Cassiana. Dénia también son los recuerdos y los amigos que los protagonizaron.